Aprovechando los distintos tipos de juguetes o productos sexuales, hacemos un repaso por nuestras prácticas, nuestros cuerpos, nuestras dudas y nuestras experiencias.


Siempre que empiezo un Tuppersex hago la misma “broma”. Después de presentarme, me pongo de repente muy seria, miro a las chicas (hasta ahora nunca he tenido a ningún chico, aunque me encantaría) y les digo: “Voy a deciros la verdad, no me gusta nada el concepto ‘tuppersex’”. Unos segundos de silencio y observo cómo sus caras van pasando de animadas a confusas. En seguida aclaro el malentendido, porque casi puedo escuchar sus pensamientos: “Pues menuda fiesta nos vamos a pegar”.

Es cierto, no me gusta el concepto Tuppersex. Tengo la sensación de que en un porcentaje alto de los casos, muchas personas buscan un monólogo, una fiesta banal en la que pasar vergüenza, escandalizarse y sobre todo reírse. Muchas personas, especialmente cuando nunca has participado en un Tuppersex (aunque a veces incluso habiéndolo hecho), toman la reunión como un circo. Yo al principio lo vivía fatal, me daba mucha pena y me enfadaba mucho hablar con la gente y ver cómo lo percibían. Pero pronto me di cuenta de que en mi mano estaba demostrar que un Tuppersex es una oportunidad de aprender, de liberarte, de compartir tus vivencias y, sobre todo, de liderar tu sexualidad.

Por suerte, cada vez se van haciendo Tuppersex más responsables y educativos, pero no miento cuando digo que tiempo atrás, cuando asistía a estas reuniones (antes de hacerlas yo misma) por interés de mis amigas, la cosa era bien distinta. Igual que si estás enferma vas al médico, si se te estropea el coche vas al mecánico o si quieres cortarte el pelo vas a una peluquería… ¡haz lo mismo con tu sexualidad! Cada profesional lo es por un motivo, y tu vida sexual no es menos importante que otros, así que ponla en manos de personas profesionales.

La sexualidad es un juego, sí. Pero es un juego importante. Creo que es un error pensar que es algo ‘aislado’ que se puede separar del resto de facetas de nuestra vida, ver la sexualidad como un complemento o un extra. La sexualidad es indisociable de las personas y tiene una relación directa con cómo nos sentimos, cómo vivimos, cómo entendemos nuestros cuerpos… Pero desde luego, aún a día de hoy, la sexualidad es algo de lo que literalmente nadie nos habla. No nos educan sexualmente y, en las pocas ocasiones en las que lo hacen, solo nos hablan de cuestiones biológicas y anatómicas, pero jamás se nos habla desde un punto de vista afectivo y emocional, parece que eso debiera caernos del cielo (con suerte) o no caer (con mala suerte).

Por este motivo, muchas veces nos enfrentamos a situaciones que nos hacen pensar que lo que nos pasa a nosotras es raro, que no le pasa a nadie más y nos sentimos mal, avergonzadas o perdidas. Tenemos dudas. Nos han dicho que de ‘eso’ no se habla y hemos hecho caso. Pero en cuanto quitamos la tapa, no hay vuelta atrás, ya no la podemos cerrar. Y eso es maravilloso. Entonces empieza el camino hacia la conquista de nuestra sexualidad, irremediablemente.

Retomando la idea que me lleva hasta aquí. Tal y como entiendo yo la sexualidad, ésta es un tema REALMENTE importante en la vida de las personas. Merece ser cuidado, reflexionado y tratado con mimo. Por eso un Tuppersex es para mí una oportunidad (y la experiencia me da la razón). Siempre digo que las reuniones duran unas dos horas o dos horas y media, ¡y hemos llegado a estar más de cuatro!

Un Tuppersex es la ocasión PERFECTA para tratar una educación sexual sana e igualitariaAprovechando los distintos tipos de juguetes o productos sexuales, hacemos un repaso por nuestras prácticas, nuestros cuerpos, nuestras dudas y nuestras experiencias. Lanzo preguntas (algunas con trampa), planteo cuestiones y bromeo como la que más (porque tomarse algo en serio no está reñido con divertirse). Y SOBRE TODO, y esto me parece esencial, soy tremendamente responsable y fiel con hacer una sesión feminista (o con perspectiva de género). Por supuesto, la sexualidad no se entiende igual en hombres que en mujeres y esto hace que tengamos vivencias y/o preocupaciones distintas. Nos ponemos ciertas “obligaciones” y no las cuestionamos. Por lo que un Tuppersex es la ocasión PERFECTA para tratar una educación sexual sana e igualitaria, para desmontar mitos y para traer luz donde antes había oscuridad.

Puede que os sorprenda si cuento que en muchas sesiones tengo que proponer un reto: No hablar de lo que les gustaría a sus maridos o a sus parejas, dejar ese tema para el final y centrarnos en lo que quieren y desean ellas mismas. Y aún así cuesta. Y alguien dirá: “¿Qué hay de malo en pensar en lo que le gusta a nuestra pareja?”. Bueno, no hay nada de malo si también piensas en lo que quieres tú, pero es peligroso estar pensando continuamente en lo que quiere el otro para evitar enfrentarse a la realidad de no saber qué quiere una misma. Y como es muy enriquecedor, sano y necesario también pensar en jugar con nuestras parejas, lo tratamos, pero siempre después de hacernos un buen repaso a nosotras para luego ya compartirnos. Os aseguro que es toda una experiencia. Yo disfruto y aprendo muchísimo en cada reunión.

Y aunque no haría falta dar más motivos (¡con todo lo que he contado!), voy a decirte por qué deberías participar u organizar un Tuppersex (yo los llamo ‘reuniones juguetonas’, pero nadie me entiende):

  1. Es la oportunidad perfecta para mirarte a un espejo y enfrentarte a tu propia sexualidad: Cómo la vives, cómo te hace sentir, cómo la has aprendido, cómo la sientes, cómo la identificas en ti. El concepto es muy amplio, SEXUALIDAD NO ES LO MISMO QUE SEXO. Sexualidad es autoestima, es bienestar, es placer, es creatividad… (y muchas más cosas que ya te contaré).
  2. Poner en común tus experiencias con otras mujeres (amigas, familiares o desconocidas) permite que te des cuenta de que lo tuyo no es raro ni poco frecuente, que lo que te preocupa es muy común y siempre hay quien pueda compartirlo contigo.
  3. Aprender juntas. Yo puedo compartir contigo todos mis conocimientos sexuales, la teoría y la práctica, pero tú también tienes mucho que enseñarnos a las demás. Como te decía, de cada sesión yo me llevo un gran aprendizaje.
  4. Te vas a divertir mucho. Al fin y al cabo, hablar de sexo y de sexualidad es interesante, fascinante, excitante y divertido. ¡Y a eso súmale un grupo de amigas!
  5. Vas a llevarte un montón de nuevas herramientas para vivir tu sexualidad libremente y con alegría, tanto a solas como cuando te compartas. Saber es poder, y de estas reuniones te llevarás MUCHO, MUCHO PODER. Será un paso más en el camino hacia ser dueña y señora de tu cuerpo y tu placer.
  6. Además de llevarte herramientas teóricas, vas a conocer a la perfección todos los productos para el placer y el bienestar que están en el mercado, tanto juguetes sexuales, como cosmética erótica y material para tu salud íntima. Te daré detalles de cada producto que te enseñe, pros y contras, lo que más se vende y, shhhhhhhhhhhhhh, lo que a mí me vuelve loca.
  7. Y por último y no menos importante… ¡¡¡podrás resolver todas tus dudas!!!

¿Qué más necesitas para dar un paso adelante y liderar tu vida sexual? ¡Te espero!

 

**Si quieres organizar tu propio Tuppersex, contacta conmigo a través del e-mail: sexologa@malicieux.es