¿De qué hablan dos sexólogas, psicóloga y socióloga/antropóloga respectivamente? La sexualidad se puede entender desde distintos enfoques, pero el fin será siempre 'dejarse disfrutar'.


Las entrevistas son unos instrumentos geniales con los que poder profundizar en ciertos temas, que salgan matices que a lo mejor en un artículo no saldrían y, además, ha sido la excusa perfecta para escuchar la conversación entre nuestras redactoras Azalí Macías y Marta G. Peris. ¿De qué hablarán estas dos sexólogas en esta entrevista mutua?

Aza: ¿Por qué crees que existen personas homosexuales?

Marta: Jajaja, creo que es la primera vez que me hacen esta pregunta. En mi opinión existen, sencillamente, porque cada persona tiene un gusto diferente y no a todas nos gusta lo mismo. Así de sencillo. ¿Por qué crees que la gente se empeña en darle tanta importancia a la orientación sexual de cada uno?

Aza: Creo que entra dentro de nuestra necesidad de clasificarlo todo. Nos sentimos más seguros cuando tenemos cada cosa en un cajón estanco y sin ambigüedades. Creo que pasa lo mismo con los sexos, necesitamos identificar a las personas como hombre o mujer de una manera clara. Todos los discursos trans y queer nos ponen nerviosos porque apelan a la eliminación de clasificaciones delimitadas y preconcebidas. ¿Crees que estamos caminando hacia un mundo sin clasificaciones sexuales o que somos cada vez más rígidos y tradicionales?

Marta:  Creo que en el intento de incluir a todo el mundo, sea como sea, al final no hacemos nada más que etiquetar y, en cierta manera, estigmatizar, por lo que al final complicamos lo que todos somos: personas, ni más ni menos. ¿Y qué opinas, por ejemplo, de las personas que han vivido toda su vida con la etiqueta de heterosexual en su camiseta y ahora se encuentran con que la etiqueta ha cambiado a homosexual? ¿Qué deben hacer esas personas con las etiquetas además de desteñirlas en la lavadora?

Todos los discursos trans y queer nos ponen nerviosos porque apelan a la eliminación de clasificaciones delimitadasAza: Estoy muy de acuerdo con lo que decías antes, de que en nuestro intento de incluir acabamos por sobreetiquetar. Con las personas heterosexuales que en algún momento de su vida “se cambian de acera” pasa un poco lo mismo. Estas personas se encuentran socializadas en un mundo en el que tenemos que elegir y posicionarnos desde muy jóvenes, y la vida nos acaba demostrando que las cosas funcionan de otra manera.

Las situaciones, los sentimientos, las casualidades nos hacen a todos vulnerables a cambios. Por eso todo deberíamos entender que la opción más segura que tenemos es la de “heteroflexibles” (es un término propio), porque podemos tener cierta predisposición a sentirnos atraídos por personas del otro sexo pero nunca podemos estar seguros del siguiente recodo sexual con el que la experiencia nos puede sorprender. Hablando de flexibilidad, ¿qué piensas de las fantasías sexuales que se alejan de lo que nos gusta en la realidad? ¿qué le dirías a esas personas que sintiendo atracción por los hombres en el mundo real se masturban imaginando situaciones con mujeres por ejemplo?

Fantaseamos con cosas diferentes a nuestros gustos porque precisamente eso, el hecho de no llevarlas a cabo, ya le da un punto de morbilloMarta: lo único que les diría es… ¡que las disfruten! Las fantasías son libres y no hay que ponerle ataduras de ningún tipo. Muchas veces fantaseamos con cosas diferentes a nuestros gustos porque precisamente eso, el hecho de no llevarlas a cabo, ya le da un punto de morbillo que hace que aumente el erotismo. Lo que pasa es que, como intentamos racionalizar todo, muchas veces luego nos sentimos confusos e incluso culpables porque parece que no tenemos derecho a imaginarnos determinadas cosas.

La entrevista mutua podría llegar mucho más lejos, porque nos encontramos con un tema en el que sigue habiendo demasiadas preguntas, demasiadas dudas y sobre todo una maravillosa variedad de puntos de vista y experiencias, pero como es un tema que nos apasiona tanto se hace necesario poner el punto en algún sitio para no ser infinitas.

Esperamos que estas respuestas sirvan de inspiración para que otros muchos sigan reflexionando sobre el sexo y sus interesantes matices, para que quien lo lea sepa entender nuestras ganas de ser naturales y levantar telones que nos tapan lo importante y sobre todo para que se disfrute tanto leyéndolo como nosotras lo hemos hecho escribiéndolo.

 

**Este artículo ha sido escrito por Azalí Macías y Marta G. Peris.