Muchas la conocemos por los collages con perspectiva de género que publica en la revista Pikara, pero más allá de la obra, me pregunto ¿qué hay detrás la artista?


Ana, te conocí por tus collages en Pikara, pero he descubierto a una gran profesional del diseño gráfico que es a su vez una friki de los acuarios, ¿te presentas?

¡Gracias por las flores! Efectivamente, me dedico al diseño gráfico, aunque no me definiría a mí misma como gran profesional (ni como gran nada en realidad, aunque algo así como Gran Mogul, no me disgustaría del todo).

Yo llegué al diseño por accidente, a mí lo que me gustaba en realidad era la fotografía de moda. Pero ya ves, aquí sigo, después de pasar por redacciones de revistas de todo tipo y agencias y estudios… El diseño lo veo más como un oficio que otra cosa, a veces muy agradecido y otras no tanto, y nunca he tenido demasiadas pretensiones en este medio (mas allá de pagar las facturas, claro).

El collage sin embargo, como técnica, sí me ha dado muchas satisfacciones a nivel personal. Empecé con esto por puro aburrimiento cuando me mude a Madrid para estudiar y nunca me alegraré lo suficiente de haberme decidido a enseñarle mi trabajo a aquella jefa tan maja, que me animó a buscar colaboraciones, primero en el medio editorial, digamos oficial, donde ya tenía algunos contactos, y más adelante en publicaciones que me interesaban como lectora y que de aquella estaban empezando: la ya difunta Dínamo, Diagonal, Lata de Zinc, etc. y finalmente con Pikara, con la que he tenido la colaboración más larga hasta la fecha. Espero que dure, porque me tratan como a una reina.

En lo personal, no me definiría exactamente como friki, porque más que de intereses obsesivos soy de picotear aquí y allá, aunque te reconoceré que lo de los acuarios es un mal vicio que echo horriblemente de menos. Me encanta el cine, el cómic, la literatura de ficción (tengo especial debilidad por la literatura fantástica y la cf), las artes visuales en general, la fotografía erótica y de moda, el rock & roll de los 60 y la música negra, el humor más negro todavía… me vuelven loca los acertijos, el simbolismo y los easter eggs escondidos en productos culturales, las anécdotas y chistes que hay que buscar mirando un poco mas, las conspiraciones…

Resumiendo, cuasi friki, asturiana, emigrante, feminista, diseñata y collagera de treinta y muchos. ¡Un partidazo!

¿Cuál es tu técnica por excelencia?

Con la que estoy mas cómoda es sin duda con el collage digital, aunque últimamente me estoy planteando que quizás esté DEMASIADO cómoda, y vaya siendo hora de hacer algo más elaborado, quizás animaciones, objetos tridimensionales, cosas hechas con telas, cómic. Ya veremos.

Sin ser artista gráfica, ni mucho menos, me atrevo a decir que el collage tiene una capacidad para transmitir mensajes más potente que otras técnicas.

En parte sí. Hoy por hoy, parafraseando a Magritte, todo el mundo tiene asumido que una cosa es una pipa y otra el dibujo de una pipa, pero se sigue viendo  la fotografía como una representación fiel de la realidad. En el cerebro del espectador, la foto de un gatito mono ES un gatito mono, y aunque algún gamberro le haya collageado encima una AK 47, gatito mono se queda.

Al hacer collage se aprovecha esta especie de atajo cultural  y el mensaje, si lo hay, llega con más claridad, sin el filtro que imponen otras técnicas (todo esto lo explica Susan Sontag mil veces mejor que yo, sin gatito alguno, en Sobre la fotografía, por si queréis una lectura ligerita para este verano).

Por otro lado, el trabajo de collage está limitado por las imágenes que tienes a mano, que no son tan abundantes ni tan variadas como podría parecer en un primer momento (esto ilustrando con perspectiva de género muchas veces es un problema, os reto por ejemplo a que encontréis en Google la imagen silueteable de una mujer normal leyendo un periódico, sin pose sexy y sin un tío al lado).

¿Qué potencial tiene el collage como herramienta política?

Bueno, collage político se ha hecho desde siempre. Últimamente lo que está de moda es un collage básicamente decorativo, una especie de surrealismo blandengue, pero  la importancia del collage político es innegable, es una parte esencial de su historia. Ahí tienes a Kurt Schwitters (y los dadaístas en general) Rodchenko, Max Ernst, Josep Renau, Hannah Hoch… O a Richard Hamilton, Winston Smith y Linda Sterling más recientemente, entre otros muchos.

Creo que parte de su “fuerza política” reside en que como técnica es baratísima y muy democrática, cualquiera puede conseguir resultados potentes sin tener conocimientos artísticos de ninguna clase, basta con un par de revistas viejas, unas tijeras y un poco de pegamento (esto los punks lo sabían bien). Además, como te comentaba antes, tiene el poder de “representar” la realidad alterándola al mismo tiempo, y eso lo convierte en un vehículo ideal para la reivindicación política.

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Ilustración publicada en Pikara

 

En un artículo para Malicieux Mag, decía que para mí ‘lo sexual es político’. ¿Cómo se te ocurre, a bote pronto, que podrías utilizar tus collages para educar sexualmente a la población?

Depende del tema (no es lo mismo ilustrar sobre relaciones no consensuadas que sobre squirting, por ejemplo), pero creo que mezclar cierta sensualidad misteriosa y un poco solemne con humor, algo así como Alphonse Mucha Vs. Manel Fontdevila, podría ser un buen punto de partida.

Desde luego, hablando de educación sexual, huiría de un enfoque político como de la peste. No porque no me haya gustado tu artículo, de hecho coincido contigo en muchos puntos, sino porque creo que España está ahora mismo totalmente saturada de política. Se está abusando del término, y que absolutamente todo sea político empieza a resultar francamente aburrido, por no decir irritante y desde luego muy poco sensual.

Yo el buen sexo lo veo como una ensalada con un montón de ingredientes, o un surtido de bombones caros, algo divertido, reconfortante, hedonista y delicioso. La política es más bien fritanga, si no está muy bien hecha resulta una comida pesada y tiende a dejar un tufo asqueroso que lo impregna todo. Puede que me equivoque, y alguna Carme Ruscalleda se saque de la manga una receta brillante, pero no creo que sea buena idea empanar bombones si la idea es que la gente se los coma.

Las ilustraciones que podemos disfrutar en Pikara me llevan a pensar que, como periodista, me sería difícil transmitir una idea tan directa como tú con tus imágenes, ¿cuál es la forma de construir ese mensaje para ti?

A mí lo que me gusta es trabajar sobre una imagen central, relacionada con el núcleo y el tono del artículo, y utilizar el fondo, o detalles pequeños para hablar de otros matices e interpretaciones del tema. La idea es que funcione como un conjunto, pero que cada detalle signifique algo por sí mismo de forma independiente (aunque solo sea un pequeño chiste o comentario, una morcilla vaya).

La clave es la documentación. Además de contar como referencia con el artículo que vaya a ilustrar, me gusta leer un montón de cosas relacionadas antes de ponerme a trabajar. Artículos con un enfoque opuesto, otros artículos de la misma autora, referencias, etc. A partir de ahí, voy buscando imágenes  y poco a poco haciendo el collage. Me suelo descargar mucho material, pero en general descarto entre el 50 y el 80%. Así tengo el disco duro, hecho un bebedero de patos.

He barrido para casa y te he preguntado directamente por la educación sexual, pero el feminismo o las cuestiones de género también son parte importante de mi trabajo ¿cuál es tu postura en ‘esta lucha’?

Creo que el feminismo está en un momento delicado ahora mismo, muy expuesto mediáticamente. Esto me parece peligroso, porque corremos el riesgo de empezar a medir nuestros logros no en base a conquistas concretas, de derechos y espacios reales, sino a una representación mediática que en realidad no controlamos.

El hecho es que a El País, El Mundo, el New Yorker, VICE… les da exactamente igual dar una visión positiva o negativa del feminismo, siempre que esto atraiga la masa crítica de lectores que exigen sus anunciantes. Tres cuartos de lo mismo con Facebook, Twitter y tantas otras plataformas, donde lo que cuenta es el tráfico generado y el número de posts, followers y comentarios, independientemente de la calidad de los mismos.

La clave, creo yo, es crear y mantener nuestros propios medios y redes de medios, plataformas de usuarias, cadenas de distribución y producción de artefactos culturales (o no culturales) y, desde luego, airear y renovar nuestra propia representación, tanto gráfica como escrita.

Me resulta interesante algo que comentas en el artículo del que hablábamos antes, que nos hemos estancado en los 60. A nivel de representación, de símbología -aunque hay excepciones y mucha gente está haciendo un trabajo brillante- no podría estar más de acuerdo, y a mí lo que me gustaría es trabajar en base a esto.

Me explico, ¿tiene sentido seguir utilizando eslóganes como “Si no puedo bailar no es mi revolución”, hoy? La frase es profundamente subversiva en su contexto histórico, pero nosotras, a diferencia de la Goldman, que trabajaba 14 horas al día en una fábrica asquerosa, vivimos en una cultura y una sociedad en la que las cifras de empleo están en caída libre y es prácticamente obligatorio divertirse a todas horas.

Me pasa lo mismo con “Lo personal es político”, tiene todo el sentido en el EE.UU. de los 60, con su rígida separación público/privado. Pero en 2015, la exhibición de lo personal vía redes sociales está a la orden del día ¿Es comerse un bocata de chorizo y subirlo al Facebook político? No ¿y enseñar el culo en Twitter? Pues creo que tampoco, por muchas citas de Michel Foucalt con que lo adornes. Es público, pero no públicamente relevante ni enriquecedor, y por lo tanto, no es político en absoluto.

A nivel visual pasa exactamente lo mismo, en el momento en que veo un remedo de manifestación feminista, con sus pancartas y sus puños en alto en un desfile de Chanel me saltan todas las alarmas. La idea es aparecer en las pesadillas de Karl Lagerfeld, no en sus desfiles. Como feminista lo veo casi una derrota personal. Pero por suerte, tenemos un mundo simbólico entero que decodificar (lo que Camille Paglia llama dionisíaco o femenino en su Sexual Personae) y adaptar a nuestros intereses. Hay un montón de puertas abiertas, así que toca dejar de lloriquear, arremangarse y ponerse a trabajar.

¿Crees que existen diferencias de género en el mundo del arte?

El mundo del arte, en cuanto a galerías, exposiciones, curators, etc. es terreno desconocido para mí, pero en los campos en los que he trabajado: prensa, publicidad, comunicación, ilustración… más que diferencias entre géneros, lo que hay son abismos como el de la mitología nórdica, con ellos en Muspellsheim acaparando cargos, premios y prestigio y nosotras en Niflheim, haciendo revistitas de lifestyle, cositas monas, moda… y cobrando un porcentaje ridículo de los beneficios que generamos.

En general, sorprende la ferocidad con la que se protegen los privilegios masculinos en estas áreas supuestamente creativas y liberales. Y después de casi 20 años currando en esto podría decirte que, menos linchamientos públicos de esos con plumas y alquitrán, he visto prácticamente de todo.

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Ilustración publicada en Lata de Zinc

 

¿Qué persigues con tus creaciones? ¿Cuál es el objetivo o el sueño?

A corto plazo, me gustaría hacer algo parecido a lo que hizo Witkins con Leda ofreciendo un condón a su amante pero con La adoración del Cordero Místico de Hubert y Jan Van Eyck, en feminista y cachondo. Podría llamarse La adoración del Hetero Místico o El Altar del Falotrón y sería un regalo/homenaje a mis compañeras lesbianas y trans, que últimamente reciben muchos palos. Obviamente, es un currazo, el cuadro es enorme y tiene una simbología complicada que habría que estudiar y adaptar muy bien para que funcionase, pero me encantaría intentarlo.

Otro proyecto que tengo pendiente es una baraja del tarot que mezcla las cartas tradicionales con personajes y situaciones de este capitalismo tardío nuestro (por ejemplo, Richard Fuld es la Muerte, la Torre es el World Trade Center, Margaret Thatcher es la Emperatriz…) que he empezado hace años y no consigo terminar, una espinita que tengo clavada.

Mas a largo plazo, me encantaría publicar y exponer aquí en China, y desde luego trabajar con feministas chinas, o al menos que vivan aquí, porque cultural y estéticamente son unas auténticas dinamiteras y sus puntos de vista me parecen interesantísimos, creo que puedo aprender mucho de ellas.

Si tuvieras que definirte como artista en una frase… ¿cuál sería?

Quisiera ser pirata, no por el oro ni la plata, sino por ese tesoro que tienes entre las patas (o entre las orejas).

Eres una mujer con sentido del humor, y el humor está a la orden del día. ¿qué significa para ti el humor?

Sí, yo soy muy payasa. Me río hasta de mi sombra. La vida es demasiado corta y absurda como para tomársela muy en serio. En lo personal, y también en el trabajo, intento utilizar el humor como utilizaba el Padre Karras el agua bendita en El Exorcista, para intentar llevar a mi terreno cosas que no entiendo muy bien, que me asustan o que me ofenden.

En ese sentido, es una herramienta bárbara, en especial el humor negro, que tan mala prensa tiene últimamente. Me da mucha pena ver la estrechez de miras con la que se están tratando asuntos tan tristes como el atentado contra Charlie Hebdo o el Zapatagate desde la izquierda.

Veo, en general, una actitud muy puritana, mojigata e hipócrita en todos estos intentos de legislar de qué y de qué no nos podemos reír y cuando, que no demuestran más que un desconocimiento abismal, tanto de la naturaleza humana como de los mecanismos del humor, y además muchas ganas de perder el tiempo (porque puede que no en público, pero en privado la gente se va a seguir riendo de lo que le dé la gana y bien que hace. Que le pregunten al PCCh, a George Carlin, o a los fantasmas de Andy Kauffman y Lenny Bruce. O mejor al de Carrero Blanco).

¿Te atreverías a hacer un collage cuyo tema central fuera, por ejemplo, ‘la juguetería erótica en la sexualidad de hoy’? ¿qué es lo primero que se te viene a la cabeza).

Sí claro, yo menos a conducir me atrevo a todo. Creo que haría una especie de dildo-varita mágica, algo un poco irónico. Porque es verdad que los juguetes sexuales abren muchas puertas, en cuanto a prácticas, y utilizarlos puede ser muy empoderante, pero por sí solos no solucionan nada, a menos que trabajes en LELO y participes de sus cuentas de resultados claro.

Qué te sugiere…

  • Ilustrador o ilustradora: Emma Gascó
  • Técnica artística: Collage
  • Referente artístico: Joel Peter Witkins, Max Ernst, todo el Neoclásico francés y Linda Sterling
  • Feminismo: Camille Paglia, Angela Davis, Xena la Princesa Guerrera
  • Política: Frente Judaico Popular. No, mejor Frente Popular de Judea. No, espera, Frente Judaico Popular, definitivamente
  • Libro de cabecera: Nostromo, de Joseph Conrad
  • Peli de cabecera: Alien, de Ridley Scott y El Salario del miedo, de George Clouzot
  • Serie imprescindible: The Wire y los Simpson, temporadas 3 a 6

 

*Puedes ver el trabajo de Sra. Milton en su página web.