Las escenas sexuales de la película fueron alabadas por unos y criticadas por otros. Se dijo que aquellos que las habían alabado eran público masculino heterosexual disfrutando de la típica escena lésbica de sus fantasías.


¿Qué se hace primero, ver la película o leer el libro? Lo lógico es leerse primero el libro y después ver la película, ¿no? En este caso yo lo hice al revés. La historia llegó a mí por casualidad, dos veces en la misma semana y por vías distintas así que la curiosidad no dejó que pasaran muchos días sin verla.

A lo largo de 3 espléndidas horas Abdelatif Kechiche nos cuenta la historia de amor entre Adèle y Emma, por que sí, “La vida de Adèle” es una historia de amor, pero no una de esas convencionales protagonizadas por un hombre y una mujer y que acaban siempre comiendo perdices, aquí lo que comen son coños y espaguetis a la boloñesa.

Adèle es una chica que va al instituto, es reservada, le gusta la literatura y tiene el típico grupo de amigas que parece que tienen que dictar cada uno de los pasos que da. La presionan para que salga con un chico y le piden todo tipo de explicaciones “como buenas amigas” para enterarse qué tal ha ido la cita.

Se abre entonces un mundo contradictorio para ella, sobre lo que siente y lo que su entorno le transmiteElla se deja llevar y al final se acuesta con él pero no deja de pensar en la chica de cabello azul con la que se cruzó por la calle y con la que ha empezado a fantasear. Se abre entonces un mundo contradictorio para ella, sobre lo que siente y lo que su entorno le transmite, que es precisamente rechazo a lo que ella está sintiendo: amor por alguien de su mismo sexo.

La película, que se dio a conocer en el Festival de Cannes 2013 donde se llevó la Palma de Oro a la mejor película, está inspirada en el cómic de Julie Maroh “El azul es un color cálido”. Hay varios tipos de películas basadas en libros, las que son similares y de repente te cambian el final o las que suprimen personajes y acciones que tú creías fundamentales y acabas odiándolas por haber maltratado ese libro que tanto te había gustado. Ésta no es de ninguna de esas maneras, te das cuenta desde el principio que ya es diferente y el final por lo tanto, también.

El cómic y la película cuentan la historia de las dos protagonistas de forma un poco distinta, pero a pesar de las diferencias, sí hay cierto paralelismo. En primer lugar, el simbolismo del color azul. La historia del cómic está contada en dos tiempos, uno presente y dibujado en color, y otro en pasado, presentado a modo de flashback en color sepia, donde solo destaca el color azul del cabello de Emma. En la película vemos también como se mantiene el color de su cabello durante el inicio de la relación, y aparece de nuevo en la escena final, en el vestido de Adèle.

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Una cosa curiosa, teniendo en cuenta lo distinto de cada historia, es que hay escenas del cómic que se calcaron literalmente en la película, como la del primer encuentro de las protagonistas mientras cruzan por un paso de peatones y el sueño erótico tan contradictorio que tiene Adèle después de su cita con Thomas.

Un probable guiño del director a la diferencia entre ambas historias es el cambio de nombre de la protagonista que en el cómic se llama Clementine y en la película Adèle, igual que la actriz que la interpreta (Adèle Exarchopoulos).

Ignorando si ese polvo que echan en la película se asemeja a un polvo real entre dos mujeres, la naturalidad que muestra para mí lo compensa todoOtra de las cosas que tienen en común las dos historias es lo explícito de la parte sexual de su relación, uno de los detalles por los que la película estuvo en boca de mucha gente. Las escenas sexuales de la película fueron alabadas por unos y criticadas por otros. Se dijo que aquellos que las habían alabado eran público masculino heterosexual disfrutando de la típica escena lésbica protagonista de una de sus posibles fantasías y que poco tenía que ver con una escena de sexo real entre dos mujeres, fue criticada incluso por la autora del cómic.

Yo en su defensa tengo que decir que, ignorando si ese polvo de diez minutos que echan en la película se asemeja a un polvo real entre dos mujeres, la naturalidad que muestra para mí lo compensa todo. Las gotas de sudor, la piel con sus imperfecciones, la ausencia de sonidos excepto los gemidos y la forma en que Adéle se toca el pelo durante toda la película hacen que perdone lo “irreal” de la escena, y me río escribiéndolo porque ninguna pareja folla igual todas las veces, ¿que lo tachan de pornográfico? Venga, no me digáis que nunca lo habéis hecho como en el porno, aunque sea una vez…

En definitiva, cine francés, una banda sonora original y una historia sin maquillar. Espero que os guste, y el libro también.