De pronto, para, se levanta, y me dice que tiene preparada una sorpresa para mí. Pero que debo esperar al menos 10 minutos. Se gira, y entra en el cuarto de baño de mi dormitorio.


Conversación telefónica.

-Bueno tío, esta noche salimos de fiesta, ¿no?

-¡Que va tío! Mañana tengo que trabajar, no puedo.

-¡Joder! Siempre con la misma excusa. Eres un puto esclavo de tu trabajo, ¿es que te gusta lamerle el culo a tu jefe para que te ascienda lo más rápidamente posible o qué? Aunque no lo quieras ver, te quedan un par de años más de pringado en ese trabajo de mierda en el que estás, para llegar a ser algo. Siempre estás trabajando y trabajando. Vives solo para trabajar y no para disfrutar de una buena cerveza o de la compañía de una chica guapa, joder.  Eres el perfecto empleado que no falta ni un puto solo día a su puesto de trabajo. Bueno, tú sabrás lo que haces. Entonces tendré que salir yo solo como siempre.

-¡Bueno tío! Ten cuidado. No la vayas a liar, que te conozco.

-Tranquilo anda, saldré, me tomaré unas copas y me volveré pronto para casa.

-Bueno, ya nos vemos mañana entonces. Cuídate, adiós.

-Venga anda. Acuéstate pronto como los niños buenos, que mañana tienes que trabajar. Adiós.

Son las diez de la noche. Como cada viernes, me dirijo a mi local de copas de siempre, el ‘Sin rumbo’, es una putada porque tengo que andar unos minutos para llegar, pero no me importa. Buena música, buen ambiente y sobre todo chicas guapas con las que ligar, sé que me espera. Entro. Está a reventar, veo una silla libre junto a la barra. Me siento. Me pido para empezar, un Martini-limón. Me lo bebo, casi de un sorbo. Mientras por los altavoces se escucha Rape Me, de Nirvana. ¡Dios!, una de mis canciones preferidas. De pronto, noto algo, me acaban de tocar en el hombro. Me giro. ¡Joder! Que chica, más guapa.

-¡Hola! No he podido evitar fijarme. Apenas que has entrado me he dicho, ‘Que hombre más guapo, voy a lanzarme y voy a ir a conocerlo’. Me llamo Irune, Iru para los amigos. ¿Y tú?

-Sergio. Iru, ¿te apetece tomar algo?

-Si, claro. Pídeme lo que tú quieras.

-Camarero. Dos Martini-limón, por favor.

Pasan dos horas y media. Nuestro lado de la barra, está lleno de vasos, lleno de botellines de cerveza, lleno de vasos de chupito.

[Pensando]: ¡Dios!, no me puedo creer que haya conocido una chica tan guapa. Me parece una chica súper inteligente. Llevamos hablando un buen rato, y ella sigue igual de entregada que desde el primer minuto. Uff, que ojos verdes tan bonitos tiene. ¡Su pelo!, esa melena de color negro, reposando sobre sus delicados hombros.

El reloj de la pared del bar, marca las 01:15:00

[Pensando]: Uff, creo que el exceso de alcohol, me está empezando a pasar factura. Y creo que a ella también, al menos su cara, es la impresión que me está dando. No sé, creo que este es el momento perfecto para proponerle si le apetece ir a mi casa. Pero tengo dudas, porque si me rechaza, volveré a cagarla otra vez y quedaré una vez más como un verdadero gilipollas. ¡Lo tengo claro!, voy a decírselo.

El reloj de la pared, marca las 01:20:00

[Pensando]: ¡Dios!, no me puedo creer que vaya con ella hacia mi casa. Cuando se lo pregunté, no lo dudó ni un segundo. Lo tenía, bastante claro. Que fácil ha resultado ser todo, ¿no?

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Llegamos a mi casa, nos dirigimos directamente hacia mi dormitorio.

[Pensando]: ¡Joder!, como besa la hija de puta, dios con que rabia, con que intensidad, con que fuerza. Yo no puedo ser menos, si ella quiere caña, yo se la voy a dar. Le voy bajando los tirantes de su vestido rojo. Ella me quita mi camiseta de Los Ramones. A estas alturas, ya no nos detiene nada. Ella, me aprieta fuerte del culo. Mis manos sobre sus preciosas tetas están. Me empuja y caigo sobre la cama, ella se pone de rodillas encima de mí. Seguimos besándonos igual o más fuerte que al principio.

De pronto, para, se levanta, y me dice que tiene preparada una sorpresa para mí. Pero que debo esperar al menos 10 minutos. Se gira, y entra en el cuarto de baño de mi dormitorio. ¿10 minutos? a mí se me hacen eternos. No escucho nada. Le pregunto si todo está bien, no recibo respuesta.  Pego el oído a la puerta. Me parece oír algo, pero no sé muy bien que es. ¡Mierda! va a salir. Dios, no puede ser verdad. La tengo delante de mí. Solo lleva puesto su ropa interior, y unas botas negras. ¿Su cara? No sé, la noto distinta, parece que el dulce rostro de su cara ha cambiado.

-¡Te gusta, eh!

-Sigue, sigue, sigue. No pares. Quiero más.

La situación parece descontrolada. Se ha ido todo de las manos. Hacemos de todo, le como el coño, ella a mí la polla. Hacemos la postura del 69. Ella me dice que le chupe el dedo. Tiene una especie de polvo blanco en él. No me lo pienso. La situación ya no tiene vuelta atrás. Ha llegado el momento de que la penetre. Lo hago sin dulzura alguna.

-¡Te gusta, eh! zorra.

-Sí, sí. Sigue, sigue, no pares.

[Pensando]: ¡Que energía tiene la cabrona! no para, no baja el ritmo. Un momento, yo también me empiezo a notar más eufórico. ¡No puede ser otra vez! ha vuelto a parar. ¿Por qué lo hace? Que hija de puta, como le gusta llevar las riendas de la situación.

De pronto, se vuelve a levantar para dirigirse al cuarto de baño. Me dice que donde, guardo algo de alcohol. Le explico cómo llegar. Vuelve con una botella de Vodka y dos vasos. Entra en el cuarto de baño. Sale. Esta vez solo han sido 5 minutos. Su cara, sus ojos se han oscurecido. Su mirada, parece totalmente otra persona. Esta como poseída.

El reloj que hay junto a la cama, marca las 02:00:00.

Bebemos, bebemos sin parar. Me vuelve a ofrecer de ese polvo blanco. Yo vuelvo a aceptar una vez más. Ya es todo un absoluto descontrol.

-¡Ahora sí que te vas a enterar!

-¡Ah sí!, y ahora ¿qué tienes pensado hacerme? ¿Por dónde me vas a follar?

-Por tu precioso y lindo culo.

El gemido es brutal. Empieza a balancearse cada vez con más rapidez. Ella vuelve a marcar el ritmo, y en esta ocasión es todavía más fuerte que en todas las ocasiones anteriores. Yo no me relajo. Le agarro fuerte de las caderas y aumento el ritmo.

El reloj marca las 03:00:00

Abro los ojos. Veo borroso. Estoy desnudo encima de mi cama. Estoy solo. ¿Dónde está ella? Me levanto. Me dirijo hacia el salón de estar. Está ahí. Desnuda. Tumbada en el sofá.

-¿Iru? ¿Irune?

-Que bien nos lo hemos pasado eh! No te podrás quejar.

[Pensando]: Joder no veo apenas nada.¡Su cara! ¿Cómo puede ser que haya perdido todo su encanto? ¡Buah! Sigue todavía anestesiada, no se está enterando de nada. Apenas estoy entendiendo lo que me está diciendo. No me extraña después de tanto alcohol y de ese extraño polvo blanco suyo, hasta incluso a mí me cuesta articular alguna palabra.

Me levanto. Me dirijo hacia mi cama. Me duermo.