En las encuestas los varones demuestran que su excitación al ver a dos personas del sexo opuesto manteniendo relaciones es mucho mayor que entre las mujeres.


Puede que existan, o quizá solo sean un ser mitológico a la altura de los unicornios y los minotauros, pero aun no me he cruzado en mi vida con ningún hombre heterosexual que no asegure que su fantasía sexual más interesante y recurrente es hacer un trio con dos mujeres.

Es cierto que hay mujeres que también sueñan con mantener una relación sexual en la que participen dos hombres además de ellas, pero el porcentaje es claramente inferior. ¿Es posible que sea porque aun las mujeres vemos el sexo como algo más que un encuentro físico placentero? Para muchas de nosotras, el sexo es un momento de intimidad como ningún otro, en el que se puede conectar con otra persona como no se conecta de ninguna otra forma. Cuando una tercera persona interviene en la ecuación (sea del sexo que sea) se rompe esa magia. En cambio, aunque las posturas se están acercando, los hombres asocian los encuentros sexuales a situaciones de placer físico y psíquico y no tanto sentimental.

Uno de los mayores problemas de los hombres en el sexo es el sentimiento de no estar a la alturaAnte esta situación, es lógico que ellos prefieran dos en vez de una. De esta manera, parece obvio pensar que el placer se multiplique al multiplicarse las posibilidades y los miembros. Pero siguiendo este argumento, ¿por qué casi ningún hombre pide tres mujeres? ¿o cuatro? ¿o infinitas? ¿será que pasando del dúo de mujeres surgen pensamientos de inseguridad? Ya sabemos que uno de los mayores problemas de los hombres en el sexo es el sentimiento de no estar a la altura. Es posible que en la situación de trio, los varones vean la posibilidad de complacer a ambas, existiendo la posibilidad de que se satisfagan entre ellas.

Además, cuando el número de mujeres supera el dos, se abre la posibilidad de que la fiesta se monte sin tener en cuenta al protagonista masculino. Todos hemos visto en el porno escenas en el que un grupo enorme de mujeres centran toda su atención en la única persona con pene de la estancia, pero todos sabemos que el porno crea imágenes altamente irreales. Si yo me imagino siendo un hombre en esta situación, sería muy probable que en mi cabeza las chicas se dedicaran a darse placer como sólo ellas saben mientras que yo quedo a un lado. En cambio, en una situación de trio idealizado, el protagonista y receptor de todas las caricias y atenciones acaba siendo el hombre, las mujeres se dedican placer la una a la otra cuando él está ocupado en otros quehaceres que dejen espacio a la interacción femenina.

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Sumado a todo lo anterior, está ese lado voyeur que desarrollan muchos hombres. En las encuestas los varones demuestran que su excitación al ver a dos personas del sexo opuesto manteniendo relaciones es mucho mayor que entre las mujeres. En muchos casos, las féminas prefieren las escenas lésbicas a las gays, tal y como lo hacen los heterosexuales masculinos. Con este dato, es fácil pensar que en un trio, el hombre se sienta como viendo una escena porno de las que elige normalmente para la masturbación. Por lo que, sumado a los argumentos anteriores la situación se vuelve cada vez más deseable.

Por último, desde mi punto de vista existe otro argumento que nos explica esta fantasía de los hombres, el sentimiento de posesión. La mayoría de los encuentros sexuales tienen un componente de dominación y posesión del hombre hacia la mujer, poder y goce que se doblan al ser dos los sujetos dominados.

Existe otro argumento que nos explica esta fantasía de los hombres, el sentimiento de posesiónPara terminar, me surge una pregunta, ¿cuál es la posición de los homosexuales con respecto a esta fantasías? Desde mi desconocimiento, creo que en este caso la situación toma dos direcciones. Por un lado estarán aquellos individuos (o a aquellas situaciones) en las que la intimidad y los sentimientos sean los protagonistas, en este punto incorporar personas a los encuentros sexuales no supone si no un impedimento para los objetivos de la relación. En cambio, también están los que buscan multiplicar su placer y sus excitantes y que por lo tanto estarán encantados de que en la ecuación se unan cuantos más términos mejor, para aumentar las posibilidades y objetos del deseo.

Desde luego, estamos generalizando, ya que en las fantasías, cada cual tiene sus propias preferencias personales muy sujetas a experiencias y contextos determinados, pero creo que hay ciertas tendencias analizables, y vosotros ¿preferís multiplicar las personas o la conexión personal?