Los hombres paleolíticos para generar sensualidad no sólo se bastaban de estatuillas de fertilidad. En la Cueva de La Marche, al oeste de Francia, encontramos el grabado de una escena cargada de erotismo...


Piensa en tres representaciones artísticas de la sexualidad en la historia del arte.

¿En qué has pensado? A mí se me viene a la mente el Nacimiento de Venus de Botticelli, el David de Miguel Ángel y La Maja Desnuda de Goya. Ejemplos muy conocidos, efectivamente con contenido sexual  y bastante actuales. ¿Es actual el siglo XV del cuadro de Botticelli? La respuesta es sí, si los comparamos con nuestros antepasados de hace 30.000 años, quienes ya representaban y tallaban, no sólo órganos sexuales femeninos, como las vulvas de la Cueva de Tito Bustillo en Asturias (imagen de cabecera) , y masculinos como el doble falo de Gorge d’ender, sino también escenas de cópula.

Doble falo de Gorge d'Enfer

Doble falo de Gorge d’Enfer

La Cueva de los Casares, en el Parque Natural del Alto Tajo en Guadalajara, contiene uno de los tres ejemplos que se conocen de representación de la cópula, además de representaciones del  embarazo y parto. La importancia de estas pinturas, no solo viene dada por la propia belleza de las mismas, sino por lo que significaban, de donde deducimos dos ideas: la primera es que nuestros antepasados paleolíticos no copulaban como los animales, algo que podíamos pensar al considerarles (erróneamente) inferiores intelectualmente y, lo que significaba para ellos esta representación. Normalmente se asocian las representaciones sexuales prehistóricas con la magia, los rituales y en último fin, como símbolos de fertilidad, generalmente femenina.

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Coito de los Casares (Guadalajara)

Cabe destacar que la representación femenina es bastante más abundante, de ahí que asociemos estas representaciones con la fertilidad. La riqueza artística la encontramos en los periodos comprendidos entre el 28.000 y el 11.000 BP (Before Present), donde las Venus, toman el control del arte, tanto grabado en la roca, como la Venus del Cuerno, como en estatuillas, donde destaca la Venus de Willendorf.

Estas representaciones son mujeres pequeñas, gordas, con unos senos y vientre muy prominentes, incluso también con glúteos muy marcados, como la Venus de Lespugue, cuyos volúmenes contrastan con el pequeño tamaño o la falta de pies y brazos, así como con el difuminado del rostro, generalmente cubierto por un peinado.

Venus del Cuerno, Willendorf y Lespugue

Venus del Cuerno, Willendorf y Lespugue

Si queremos darle una vuelta de tuerca a su interpretación como estatuillas relacionadas con la fertilidad, lo podemos hacer, pues se realza también su obesidad, lo que nos lleva a pensar en abundancia de alimento y por lo tanto, en el bienestar; lo que podríamos llamar la clase alta de la prehistoria.

Los hombres paleolíticos para generar sensualidad no sólo se bastaban de estatuillas de fertilidad. En la Cueva de La Marche, al oeste de Francia, encontramos el grabado de una escena cargada de erotismo y sin ninguna representación sexual explícita. A primera vista, vemos a una única figura frente a nosotros, a medida que vamos fijándonos en ella se convierte en dos, una figura masculina abraza a una femenina de la que no vemos la cabeza. Si seguimos observándoles en su juego erótico, descubrimos que los senos de la mujer se tornan ojos y su vientre se transforma en una peculiar sonrisa. ¿Estamos observando, un retrato, una o dos personas? En cualquiera de los tres casos, esta representación es una de las más sensuales de todo el arte.

Coito de La Marche

Coito de La Marche

De la misma manera que el artista de La Marche nos quería sorprender con la triple imagen de su obra, encontramos en Palestina, cerca de la ciudad de Belén (aunque actualmente se conserva en el Museo Británico) una estatuilla que primeramente nos muestra dos personas, de las que desconocemos su sexo, abrazadas. Si nos fijamos un poco mejor, veremos como el abrazo de Los Amantes de Ain Sajri, puede ser similar a la representación en V de una vulva o si le damos la vuelta, podremos llegar a ver incluso un falo. ¿Se representaría así la unión de ambos sexos en el abrazo de dos humanos? Yo pienso que sí.

Amantes de Ain Sajri

Amantes de Ain Sajri

De esta última estatuilla se deduce otra idea más, la sociedad de hace 11.000 años que creó esta representación, ya no sólo se dedicaba a sobrevivir, sino que tenían tiempo libre para descubrir, imaginar y jugar con su sexualidad, disfrutando de ‘los placeres del amor’.

Teniendo como ejemplo estas dos escenas en las que vemos tres imágenes e ideas al mismo tiempo, no creo que debamos considerarles inferiores intelectualmente, al contrario, estamos más cerca de ellos que nunca, pues se divertían con su imaginación, con sus representaciones, y tal y como hacemos ahora, con su sexualidad.