Los que practicamos el poliamor ya sabemos de qué va el rollo y hemos desarrollado mecanismos para reasegurar a los monógamos que no suponemos un peligro para su forma de vida.


La palabra “homofobia” se entiende hoy en día como odio a los homosexuales, pero su significado literal es “miedo a los homosexuales” , ya que la terminación “fobia” viene del griego “phobos”, que significa miedo. Y es que el miedo y el odio son dos emociones que suelen ir unidas: odiamos a lo que nos inspira miedo. Así, el odio a los homosexuales a veces surge de la propia homosexualidad reprimida, como lo muestra por ejemplo la excelente película American Beauty.

Hoy en día cada vez menos gente se atreve a mostrar actitudes homofóbicas en público, pero el rechazo a otras formas de sexualidad alternativa es todavía muy fuerte. Eso es lo que pasa con el poliamor. Si lo dudáis, sólo tenéis que echar un vistazo a los comentarios a este artículo sobre poliamor publicado recientemente en El País. Los que practicamos el poliamor sabemos que si salimos del armario nos arriesgamos a encontrarnos con el rechazo de familiares y amigos. Como en el caso de la homofobia, ese rechazo está arraigado en el miedo y en otras emociones negativas. Por lo que he oído de gente que practica el poliamor, éstas son algunas de las reacciones que genera:

  • La envidia… No sólo de que seas capaz de montártelo con varias/varios, sino de que hayas sido capaz de escapar de la trampa de los celos y las relaciones posesivas. Los poliamoristas exudan un aire de libertad y de buen rollo que pone de manifiesto las deficiencias de los demás.
  • Si no sientes celos es que eres un raro. La cultura de la monogamia nos has saturado de mensajes que machacan que los celos, lejos de ser una emoción destructiva y homicida, son una señal de pasión y de amor. Montar en cólera si te ponen los cuernos es lo más natural del mundo, lo que es signo de enfermedad mental es que te parezca fenomenal que tu amante se haya acostado con otro/a… ¡Y ya no digamos que tu amante se haya enamorado de otro/a!
  • Si sales con varios hombres es que eres una guarra. Por supuesto, si eres mujer siempre tendrás que enfrentarte al “slut-shaming”: a los que se esfuerzan por avergonzarte por tu libertad sexual.
  • Si tienes varias amantes es que en el fondo las tienes engañadas. Aunque a los hombres, por tradición machista, se nos suele dar unas palmaditas en la espalda cuando nos tiramos a varias tías, la situación en el poliamor va un poco más allá del sexo: tienes a dos mujeres coladitas por ti. Eso no le entra en los esquemas a la gente; tiene que haber algo que no marcha bien. “Es que, ya se sabe, las mujeres son capaces de perder tanto la cabeza por un tío que tragan con todo, pero en realidad están es esa situación a disgusto. Lo que en realidad quieren es tenerte para ella sola.”
  • Si practicas el poliamor eres capaz de seducir a mi chica/chico. Cuando vas con tus amigos con tu pareja, eso les asegura de que no eres un competidor potencial. Pero ¡ojo! si ahora resulta que practicas el poliamor, la cosa cambia. No sólo vuelves a ser como un soltero, sino que encima ese rollo del poliamor te da un aura de seductor especial y misterioso. Algo tendrás que saber que no saben los demás, para ser capaz de enrollarte con varias tías / varios tíos a la vez. ¡Peligro, peligro!

Los que practicamos el poliamor ya sabemos de qué va el rollo y hemos desarrollado mecanismos para reasegurar a los monógamos que no suponemos un peligro para su forma de vida. Así decimos… “No, claro, el poliamor no es mejor que la monogamia, es solo distinto”. “El poliamor también tiene sus problemas, no es para todo el mundo”. “Los que practicamos el poliamor también sentimos celos, es sólo que hemos aprendido a controlarlos”. “El poliamor nos es una cuestión de sexo, sino de amor y amistad; hay relaciones de poliamor sin sexo”.

Lo siento, pero me temo que cuando decimos estas cosas no estamos siendo del todo honestos. Tener sexo con varias personas es mucho más excitante y enriquecedor que hacerlo con una sola. Querer a una persona y poder enamorarte de otra, y poder compartir esa experiencia, da un subidón que no veas. Ser un trío, o una cuaterna, o una tribu, es mucho más interesante que ser una pareja. Superar los celos y aprender a sentir compersión puede ser un camino largo y difícil, pero cuando lo consigues te sientes mucho más equilibrado y libre de lo que eras antes. ¿Que qué es la compersión? Es la emoción contraria a los celos: cuando alguien quiere a la persona que quieres, te alegras en lugar de enfadarte.

Personalmente, yo creo que ya va siendo hora de los poliamoristas dejemos de disculparnos por serlo y nos sintamos un pelín orgullosos del esfuerzo que nos supuso desarrollar esta forma de vida. Aunque no queráis dejar de ser monógamos, os podemos enseñar muchas cosas que pueden hacer vuestra relación mucho mejor. Sólo hace falta que dejéis de lado el recelo y escuchéis lo que tenemos que decir sobre el amor.