Gracias a Internet, el BDSM llega más fácilmente a la gente, se crean espacios online dedicados a todos los que lo practiquen, hay webs para conocer a gente, buscar eventos, intercambiar ideas y mucho más.


Primero de todo, ¿qué es el BDSM? Porque no está bien hablar de un tema sin explicar en que consiste el mismo.

El BDSM es una práctica sexual en la que, al contrario de lo que piensa la gente, se abarcan más cosas que los castigos y el dolor. Es un mundo muy amplio lleno de una estética y un erotismo muy rico, con valores muy firmes en los que la seguridad y el consenso de los participantes es siempre lo primero y cuyo objetivo es el placer y la confianza.

Sus siglas corresponden a Bondage, Dominación-Disciplina, Sumisión-Sadismo, Masoquismo y está estrechamente asociada con la subcultura leather. Pero ¿qué significan estos conceptos exactamente?

Bondage: Viene del inglés “to bind”. Práctica sexual estético-erótica en la que se ata a otra persona.

Dominación: Control que se ejerce mental y físicamente sobre la otra persona (siempre consensuado).

Sumisión: Papel que adopta aquel que obedece al dominante, el cual se doblega a la voluntad del otro.

Sadismo: Práctica en la que se disfruta haciendo daño o del dolor de otra persona.

Masoquismo: Práctica en la que se disfruta del dolor ejercido en uno mismo por otra persona.

También está el término sadomasoquismo que aúna estas dos últimas tendencias sexuales en una.

Evolución del BDSM en la historia

El BDSM nació hace unas décadas cuando activistas homosexuales de EEUU e Inglaterra trataron de crear una subcultura en la que predominarían el fetichismo, la dominación y la sumisión.

Estos pioneros eran bastante estrictos en cuanto a las normas. No sólo cerraban el BDSM para homosexuales únicamente, sino que no concebían el término switch (persona que disfruta de ambos roles), y no aceptaban que el BDSM se usara sólo cómo juego sexual en vez de ser un modo de vida.

bondage

No fue hasta la década de los 80 que empezaron a ser admitidos los mundos heterosexuales y lésbicos en el BDSM, siendo crucial el apoyo de grupos el colectivo lésbico Samois y otros.

Surgen en el 1983 a mano de David Stein las famosas siglas SSC. Seguro, Sano y Consensuado (Safe, Sane and Consensual).  Lo que en un principio fue creado para saber separar las prácticas sadomasoquistas del maltrato acabó convirtiéndose en el mantra para aquellos que practiquen BDSM.

Es en los 90 cuando nace la llamada New Guard, y gracias a ello el BDSM se abre cada vez más a todas las personas, sin importar su inclinación sexual. Es acuñado el término switch, y se incluyen prácticas de dominación mental, relaciones D/S (Dominante y Sumiso) sin sadomasoquismo, prácticas de obediencia, nuevos roles, etc.

Es en este período de la historia moderna cuando el BDSM pasa a ser aceptado como un juego sexual y no como una forma de vida para aquellos que así lo prefieran.

Del año 2000 en adelante el mundo BDSM ha continuado avanzando y ha seguido evolucionando. Algunas personas empiezan a dedicarse a esto profesionalmente, cómo las dominátrix (mujeres dominantes que cobran por sus servicios).

Además poco a poco salen más libros y películas en las que se menciona el BDSM, lo que ayuda a romper los tabúes que le rodean. A día de hoy, esta tendencia sexual se ha puesto muy de moda tras el éxito mundial de los libros: 50 Sombras de Grey, pero ya antes se han publicado muchísimos libros con temática BDSM, algunos de los más conocidos son La venus de las pieles de Leopold von Sacher-Masoch (1870), Historia de O de Pauline Réage (1954), otro más reciente es Submission de Marthe Blau de 2005.

A día de hoy, gracias a las redes sociales y a todo Internet en general, el BDSM llega más fácilmente a la gente, se crean espacios online dedicados a todos los que lo practiquen, hay webs para conocer a gente, buscar eventos, intercambiar ideas y mucho más.

¿Por qué no os lanzáis investigar por vuestra cuenta un poco y le dais un nuevo toque a vuestra vida sexual? Quién sabe, quizá descubráis que tenéis un lado oscuro que os encanta y que estaba deseando salir a jugar.