Aunque no lo parezca el topless se puede considerar una forma de exhibicionismo. Hasta hace relativamente poco, hacer topless era algo solo típico en playas nudistas o medio desiertas, donde no hubiera mucha gente.


Dice la fantástica y sabelotodo wikipedia: “El exhibicionismo (del latín exhibere, “mostrar”) es la inclinación de un individuo a exponerse en público de forma espontánea y excesiva”.

Se considera una parafilia y es ilegal, al menos aquí en España. Pero no obstante es la fantasía de muchas personas. Que te vean practicando relaciones sexuales, hacerlo en un sitio público con riesgo de que te pillen (aunque luego no lo hagan), vestir sólo una gabardina y nada debajo…

Hay casos que, por desgracia, no son una fantasía. Hay personas que sufren un trastorno y que ésta es su única manera de relacionarse. Son personas generalmente tímidas, mayormente varones, con mucho miedo al rechazo y que usan estos actos de exhibicionismo para provocar en la gente reacciones de asco, miedo o curiosidad, lo que les da una sensación de poder y de dominancia. Lo curioso es que no buscan ir más allá de eso, por lo que si alguien se les uniera o les correspondiera, lo más normal es que el exhibicionista huyese.

Suelen empezar con estos actos durante la adolescencia, y muchas veces los usan como vía de escape del estrés o de crisis emocionales.

Pero dejando la parte más seria a un lado, hay gente que no padece este trastorno, pero ser vistos en situaciones sexuales les resulta algo muy excitante. El exhibicionismo se convierte entonces en un juego.

Hay personas a las que por ejemplo les gusta saber que sus vecinos les están viendo mientras se cambian de ropa. O que alguien les observe mientras se masturban. O les gusta ir a sitios públicos sin ropa interior y hacer ciertos movimientos con los cuales la gente pueda darse cuenta de que se les ven los genitales.

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Y esto no tiene nada de malo, es un juego como cualquier otro. Pero hay que hacerlo dentro de unos límites. Es decir, que a nadie se le ocurra ir a pasear sin ropa interior por un parque lleno de niños jugando, o si alguna persona te llama la atención retírate del sitio o para de jugar hasta que vayas a otro lugar. Hay que respetar a los demás y es normal que no todos nos quieran ver más de lo que deberían ver.

Otra cosa muy excitante, con bastante dosis de exhibicionismo, es hacer el amor en lugares donde te puedan pillar. A mí personalmente me encanta, me parece que sin duda es algo muy excitante. Estar medio escondido, medio al descubierto, teniendo más cuidado que nunca, como cuando eres joven y volvías a casa de fiesta intentando no despertar a tus padres.

Aunque no lo parezca el topless se puede considerar una forma de exhibicionismo. Hasta hace relativamente poco, hacer topless era algo solo típico en playas nudistas o medio desiertas, donde no hubiera mucha gente.

No obstante, ahora ya es algo más normalizado. Se ve en la mayoría de las playas, incluso en grupos de familias. Mucha gente lo hace por motivos estéticos, de comodidad, pero aun sigue habiendo mujeres a las que la situación de ir enseñando los pechos les resulta excitante, le produce morbo saber que la gente le está mirando de una manera más sexual.

He nombrado las playas nudistas. El nudismo, pese a que supone enseñar públicamente todo tu cuerpo desnudo, no es un acto exhibicionista. El nudismo es una práctica que mucha gente lleva más allá de ir a la playa desnuda, sino que están siempre que pueden desnudos y con ello no buscan ningún tipo de satisfacción erótica o sexual. Lo hacen por ideología, por naturalismo, como quien es católico, va siempre a misa y lleva un collar con la virgen. A día de hoy, hay hasta hoteles en los que se permite el nudismo o que son del todo nudistas.

¿Y vosotros? ¿Os consideráis algo exhibicionistas? ¿Habéis tenido algún sueño o fantasía respecto a este tema?