"Reconozco que si hago un recuento de personas a las que podría considerar fácilmente 'sapiosexuales', choco contra la realidad de que me vienen a la mente muchas más mujeres que hombres".


Hermes S.:

Al parecer, “sapiosexual” es una de las palabras de moda del año 2014. Se escribe igual en inglés que en español. ¡Ya era hora de que algo pusiera freno a esa corriente anti-intelectual que empezaba a agobiarnos! En EE.UU. incluso tienen términos derogatorios para los intelectuales. Un nerd es alguien feo, sin dotes atléticas y un poco rarito socialmente, pero listo y culto. Un geek es alguien parecido, pero con una afición por todo lo que tenga que ver con la electrónica, las matemática y los ordenadores. Pero como ahora resulta que los geeks son los nuevos millonarios, los creadores de Microsoft, Apple, Facebook, YouTube, eBay, etc., pues claro, se han puesto de moda. En su famoso podcast sobre sexo “Savage Love”, Dan Savage comentaba como muchos profesores de universidad se ven asediados por las alumnas que se enamoran de su brillantez intelectual. Y, claro, como yo no doy muchas clases en la universidad, pues eso que me pierdo.

Azalí M.:

El órgano sexual más potente es el cerebro, y los sapiosexuales lo tienen cada vez más claro. En un mundo donde la cultura es cada vez más líquida y las mentes inquietas son cada vez menos numerosas ha surgido una nueva orientación sexual, aquellos que se sienten atraídos por la inteligencia y la capacidad mental en general.

Desde mi punto de vista se trata de una orientación complementaria a otras en la mayoría de los casos. Uno puede sentirse atraído por los hombres en general, pero concretamente por aquellos que nos dicen algo intelectualmente, es una especie de añadido a los puntos de follabilidad. Aunque también puede convertirse en el único elemento atractivo de una persona (independientemente de su sexo). Cada vez son más las personas que obvian todo tipo de características tradicionalmente utilizadas en las preferencias sexuales (género, edad, aspecto físico…) en favor de la atracción intelectual como único factor de sexualidad.

Irene D.:

A día de hoy resulta bastante fácil que nos cuenten o conozcamos sorprendidos cómo a Fulanita de tal, a quien siempre le habían gustado los hombres, puede ir ahora paseando de la mano por las calles con una mujer. Del mismo modo que le ocurrió a Fulanito, quien dejó a su novia por su nuevo novio, que se convirtió en su ex, y acabó finalmente casándose con su actual mujer. ¿Qué está pasando? ¿El mundo se ha vuelto loco? ¿Cómo es eso que se oye de vez en cuando: “a mí lo que me gusta son las personas”?

Tal vez sólo sea otro ejemplo más de esta nueva orientación sexual donde no importa tanto cómo seas tú, sino como sea tu mente. La destreza de su comportamiento, la agilidad y fluidez en sus resoluciones, la perspicacia de su ingenio, la profundidad de su intelecto.

Intelecto que puede resultar tan embelesador, como apasionante, misterioso y ardiente. Tan atractivo como excitante y tan idílico como ese sueño en el que nos soñamos al lado de una mente maravillosa.

Pareja leyendo

Sonia E.:

Los expertos dicen que las mujeres son sapiosexuales con más frecuencia que los hombres. Y para ello, hacen uso de estudios que afirman que los hombres se fijan antes en otras características que en la inteligencia porque son más visuales, mientras que las mujeres, al necesitar otro tipo de estímulos, son más seducibles a través del intelecto. ¿Por qué? Según Miren Larrazábal, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología, “una mujer presupone que un hombre inteligente va a tener más recursos económicos, o puede tener mejor carrera profesional”.

Creo que ser sapiosexual va más allá de la búsqueda de una pareja que te aporte seguridad a largo plazo, descendencia o protección de la prole. Creo que también va más allá de cualquier teoría basada en la biología. Consiste en sentirse atraído/a por la inteligencia de otra persona TANTO que querrías follarte a su mente. La excitación pura por el intelecto, por la sabiduría… el gusto por el cultivo profundo de la mente, incluso por toparse con la obviedad de conocimiento que uno/a no tiene. Me parece más interesante esta interpretación, más allá de cuestiones y estereotipos. Suspirar por a inteligencia, no entiende de géneros.

A pesar de ello, y de forma personal, reconozco que si hago un recuento de personas a las que podría considerar fácilmente ‘sapiosexuales’, choco contra la realidad de que me vienen a la mente muchas más mujeres que hombres. De hecho, por más que lo doy vueltas, sólo se me ocurre un hombre sapiosexual y es coautor de este artículo. ¿Alguien se atreve a dar una explicación?

Hermes S.:

Llevo toda una semana buscando una respuesta a la pregunta de Sonia. Ha sido una semana de lo más interesante, pues estaba en un congreso científico en una remota estación de esquí de EE.UU. Mi compañero de habitación no sabía lo que significaba la palabra “sapiosexual”, pero es un científico brillante casado con una escritora, así que supongo que los dos lo son. Otro científico con quien hablé en los telesillas estuvo casado varias décadas con una científica, hasta que ella murió de cáncer. Se puso a investigar sobre una medicina que le podía salvar la vida, pero la muerte le ganó la partida. Su matrimonio fue feliz, así que creo que también lo podemos clasificar a él como sapiosexual.

Pero la guinda fue encontrar un artículo en FetLife de ‘solo8’, un hombre de 50 años indudablemente sapiosexual. Lo he traducido al español y reproducido aquí con su permiso:

Las chicas listas están buenas. Quiero esa chica inteligente y sexy, esa que es un reto para mi mente, que responde a mi necesidad de comunicación y creatividad expresiva. Quiero el misterio sensual de su mente.

Echar una ojeada dentro del cerebro de una chica inteligente no es siempre agradable, pero siempre hermoso. Es un cóctel glorioso de ingredientes femeninos. Niña, madre, hija, hermana, amante, perra, cocinera, maestra, puta, ángel. Una colección que a veces choca, a veces se estrella, a veces complementa, pero siempre se las arregla para mezclarse de forma maravillosa para crear esa sensación que es la mujer. Y amo a ese pedazo de mujer.

“Compartir la mente de una mujer brillante es como meterse en una nube de tormenta: sonido, furia, y ese fabuloso descubrimiento que es donde nacen los tornados y los arcoiris.

No vayas a pensar que es sólo estimulación mental. Verás… una chica lista me la pone dura. Quiero agarrarla del pelo, besarla hasta que ya no pueda respirar, y sujetarla y follarla hasta oír los quejidos de su alma. Luego podremos charlar tranquilamente.

La próxima vez que vaya a un baile cogeré en mis brazos a la chica más lista. Me llevaré mis golosinas cerebrales.

 

* Este artículo ha sido redactado por Hermes Solenzol, Azalí Macías, Irene Dueñas y Sonia Encinas.