El yoga sexual comparte esta visión de racionar y repartir la energía, pero es menos estricto con el final de nuestros actos, aunque hay variantes para todos los gustos. Digamos que el yoga sexual invierte más esfuerzo en la postura, alineada con la respiración y la gestión de energía.


Siéntate, cierra los ojos, respira, nota como fluye el aire por tu cuerpo, como lo recorre. Sé consciente de cada parte de ti. El yoga me hace olvidar, reconectar, sentirme. Tomarme un tiempo para mí, solo para mí. O al menos, eso me hago creer.

Hace tiempo que me pregunto sobre el yoga y sus beneficios en cuanto a la sexualidad. Cada vez que termino una clase, siento en mi cuerpo las ganas de sexo y me pregunto por qué. ¿Es por las asanas (posturas)? ¿Es por el ambiente? ¿O simplemente porque yo lo relaciono? No lo sé, pero quiero descubrirlo.

Indagando para aplacar esta nueva inquietud, he encontrado, casi por casualidad, La ciencia del Yoga de William J. Broad, un libro en el que se contrastan los beneficios y riesgos del yoga. En él pretende desmontar algunos de los mitos que rodean a esta técnica, así como desmitificar a ciertos gurús surgidos por las modas urbanitas. Yoga sí, ¿pero vale cualquier yoga y yogi? Curiosamente, uno de sus capítulos está dedicado al sexo, Divine sex. Lo que me ha hecho meterme de lleno en el estudio de lo que se denomina Yoga sexual, el yoga aplicado a nuestras sexualidades.

¿el yoga sexual es lo mismo que el sexo tántrico? Realmente no lo sé, perdonad mi confusión, pero me inclino a pensar que noPero, vayamos por partes, ¿el yoga sexual es lo mismo que el sexo tántrico? Realmente no lo sé, perdonad mi confusión, pero me inclino a pensar que no. El yoga nos proporciona bienestar y relajación. La forma en que nos tomemos el ejercicio influye mucho en el resultado. Sus ejercicios nos ayudan a sentirnos más “libres” del estrés diario. Sin embargo, el Tantra es toda una filosofía. El sexo tántrico requiere mucha paciencia y práctica. Se caracteriza por el control de la energía de nuestro cuerpo. La conexión con cada poro. En el sexo tántrico se suele hablar del camino y no del final. Es decir, de disfrutar del durante olvidando el orgasmo como objetivo. La no eyaculación de los hombres es una de sus peculiaridades, ya que mediante la eyaculación se vierte una gran cantidad de energía, que el Tantra cree demasiado valiosa como para perderla.

El yoga sexual comparte esta visión de racionar y repartir la energía, pero es menos estricto con el final de nuestros actos, aunque hay variantes para todos los gustos. Digamos que el yoga sexual invierte más esfuerzo en la postura, alineada con la respiración y la gestión de energía, mientras que en el sexo tántrico la energía es la protagonista, ayudada por técnicas respiratorias entre otras. Pero se pueden combinar los dos realizando un yoga tántrico.

La ciencia y el yoga, una pareja no muy bien avenida

En este tema hay una especie de debate entre la explicación que ofrece la ciencia sobre los beneficios del yoga y las explicaciones que los especialistas en yoga aportan.  La lucha entre ciencia y yoga radica en que la primera alega que los beneficios sexuales atribuidos son producto del ejercicio físico y el significado que cada persona le da. La pregunta es: ¿qué el yoga mejore nuestra sexualidad es producto de la actividad física o de ésta actividad en concreto? Si salimos a correr, hacemos aerobic o spinning también tenemos ese sentimiento final de satisfacción y la actividad llama a la actividad. Quiero decir, que cuando estamos en marcha, el cuerpo y la mente están activos y receptivos y por ello el sexo sale beneficiado.

Tanto en La ciencia del yoga como en otros documentos de esta índole, ponen en relieve que hay determinadas posturas que nos excitanOtro de los puntos que los Yogis defienden en rededor al yoga sexual es la respiración. Controlarla y sentirla es la clave. Hay un tipo de respiración llamada Bashtrika la cual se asemeja a lo que la ciencia llama Hiperventilación, término acuñado por Masters & Johnson en sus estudios de la respuesta sexual humana. En pocas palabras, es la alteración de la respiración que experimentamos durante la excitación y el orgasmo. Especialistas en el terreno o gurús, como Patricia Taylor de Expanded Love Making, afirman que con esta técnica de respiración, los orgasmos son más intensos y duraderos. Esto nos lleva a hablar del  Yogasm (yoga + orgasmo) o lo que es lo mismo, tener orgasmos durante la práctica del yoga. Tanto en La ciencia del yoga como en otros documentos de esta índole, ponen en relieve que hay determinadas posturas que nos excitan, como puede ser la de la cobra por ejemplo. A esto la ciencia responde que sucede con posturas en las que el pubis u otra parte del cuerpo tiene contacto o roce con el suelo o algún objeto que utilicemos.  Sea como fuere, en la red podemos encontrar artículos y testimonios de los orgasmos producidos durante el ejercicio, realmente sorprendente.

Aún con este breve repaso de ciencia vs yoga, no me queda del todo claro si la mejora de las experiencias sexuales es por el yoga o por activar el cuerpo con ejercicio físico. Pero lo que sí me queda muy claro es que el yoga nos puede preparar para un encuentro altamente satisfactorio porque nos destensiona, armoniza, relaja, ahuyenta las preocupaciones, nos hace centrarnos en el cuerpo… y además, muchas de sus posturas las podemos llevar a la cama. Así que a ponernos al día con las asanas y por qué a crear nuestro propio yoga sexual. Como última recomendación en internet hay muchos vídeos y artículos que nos aportan ideas, pero os aconsejo una serie de tres DVDs titulados Better Sex Through Yoga.