Libre de estudiar lo que quieras. Para maestra. Para enfermera. Para auxiliar. O pastelera. O cocinera. Y quien dice para estudiar dice para trabajar. De secretaria. De limpiadora. Yo qué sé mujer...


Yo es que no te entiendo, mujer, de verdad.

Que eres libre. ¿De qué te quejas?

Toda la vida pidiendo libertad, luchando por la libertad, ansiando la libertad. Y ahora que la tienes… que no la aprovechas, oye. Que no la valoras. Que te pasas el día en menudencias. Que no te das cuenta de que eres libre, mujer.

Libre. ¡Se dice pronto!

Libre de vestir como quieras. Pero con decoro, no como una puta, ya me entiendesLibre, ni más ni menos. Quién pudiera, como tú, ser libre. Libre y dueña de tu vida, mujer. Y tú nada más que quejarte por nimiedades. Todo problemas.

Con lo libre que tú eres. Y lo resuelta.

Libre de vestir como quieras. Pero con decoro, no como una puta, ya me entiendes. Con buen gusto. Con comedimiento. Sin llamar la atención. Si yo lo digo por tu bien, mujer, no me malentiendas. Que luego ya se sabe lo que pasa por ir provocando al personal por la calle.

Libre de pensar como quieras. Pero con sentido común, claro. Siempre con responsabilidad. Teniendo en cuenta que no se puede hacer siempre lo que una quiera, que hay estatus, que hay normas, que hay formas de hacer, que el mundo no nació ayer, que las maneras están para respetarlas.

Madre mía. Tan libre que eres y ni te das cuenta.

Fíjate.

Libre de estudiar lo que quieras. Para maestra. Para enfermera. Para auxiliar. O pastelera. O cocinera. Y quien dice para estudiar dice para trabajar. De secretaria. De limpiadora. Yo qué sé mujer… de mil cosas. Que hoy somos todos iguales y tienes la libertad para trabajar en lo que tú quieras. Que por eso digo yo que, siendo libre, para qué vas a escoger un trabajo… tú me entiendes. De marimacho. Así, de hombres. Esos ¡que los hagan ellos! Que tú tienes las manos muy bonitas. Ya que eres libre de trabajar, escoge una profesión… más propia. Más de nosotras. Más femenina. ¡O no lo hagas! Mira que te puedes quedar en casa y que el marido te mantenga y a nadie le va a parecer mal, mujer. Con la libertad que da eso. Todo el tiempo del mundo para ti. Que no te enteras.

Si serás libre, mujer, que hasta puedes hacer con tu cuerpo lo que te plazca.

Tampoco vayas ahora a ser una fresca. Lo que quieras sí. Pero con cabeza.Que sí, que sí, como lo oyes. Lo que tú quieras. Pero tampoco vayas ahora a ser una fresca. Lo que quieras sí. Pero con cabeza. Y con pocos hombres. Tú ya me entiendes. ¿Y con mujeres? Huy, huy, qué cosas tiene esta niña. Ay, qué cabeza. Que la libertad no está para eso ¿eh? La libertad está para usarla bien. Para entenderla. Nada de mujeres. Que eres libre pero no hay por qué ir contra la naturaleza. Y el vientre listo. Por si hay semilla, que agarre y crezca. No vayas a ser tú como las que arrancan sin miramiento los brotes de las macetas.

Ay, qué chiquilla.

Y ¿ahora? ¿Ahora qué pasa? ¿A qué esos llantos? ¿A qué esas muecas? ¿A qué ese rictus? ¡Alegría, mujer! Entereza. Que eres libre. Y no te enteras.